Sobre la dermatitis atópica

Sobre la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica que cursa con brotes. Suele presentarse en los primeros años de vida y en niños menores de 10-12 años, pero en algunos casos puede seguir sucediendo durante la edad adulta. Produce picor, rojez y descamación.

No se conoce la causa concreta, pero se cree que se produce por un conjunto de factores ambientales, genéticos e inmunes. Se ha observado que si se tratan bien los brotes y se lleva un buen seguimiento, la evolución de la piel será mucho mejor y mejorará la calidad de vida de la persona.

Los brotes

Durante un brote, la zona pica, se descama y está enrojecida. Aunque la piel pique, es importante no rascar nunca. Es posible que las cremas emolientes no sean suficientes en estos casos. Si se ha intentado, y el brote no mejora, es necesario acudir al dermatólogo para que pueda recomendar el tratamiento más adecuado.

El mantenimiento

Como hemos visto antes, el mantenimiento de la piel atópica puede ayudar a que aparezcan menos brotes, e incluso a que estos sean más leves. Algunos consejos sobre como hacerlo:

  • Evitar los productos que puedan ser agresivos, como jabones con tensioactivos aniónicos. En su lugar, podemos usar "jabones sin jabón", es decir, en aceite: son más suaves para la piel y dejan la piel protegida.

    También puede moderarse el exceso de higiene: el contacto con el mundo exterior desde los primeros años de edad ayuda a crear y fortalecer la inmunidad.
  • Los baños habrían de ser cortos, con agua templada.
  • Al secar la piel tras el baño, hay que intentar no frotar demasiado para no irritar la piel.
  • Hidratar la piel con productos emolientes especialmente indicados para las pieles atópicas SIEMPRE después del baño y sobretodo en periodos de recuperación del brote. El aceite puede aplicarse directamente con la piel mojada, así retenemos mejor el agua.

  • Los cambios bruscos de temperatura y las temperaturas extremas pueden empeorar la irritación y picor.
  • Por otro lado se ha visto que el agua de mar, el sol y la humedad de la playa pueden mejorar los síntomas. Siempre hay que usar el protector solar, y mejor si es con filtros físicos.

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